lunes, 23 de enero de 2012

Sitios a los que no debes volver.

Con el paso de los años lo más natural en la vida es que vayas pasando por diversas fases, y por supuesto por diversos lugares que, con el tiempo, acabas haciendo medio tuyos. Lugares de estudios, de trabajo, de juergas nocturnas, personas, etc..., sin embargo, esta descripción implica que, cuando "avanzas" y cambias de sitio, dejas algo atrás. Esta entrada habla de que cuando dejas algo allí atrás, y sobre aquellos sitios a los que, aunque puedes, no debes volver. Tiene un punto algo triste, como de perdida, pero tiene una vertiente positiva, algo que nos hace mirar hacia delante.
La primera vez que experimenté esa sensación fue cuando tenía 14 años. Cuando acabé EGB en los "Maristas" de Guadalajara y me cambié a los Salesianos (si os dais cuenta el tipo de colegios a los que he ido podéis explicaros como pienso). Después de casi toda mi vida, hasta entonces, estudiando en un mismo sitio, prácticamente con los mismos compañeros, todos los días durante 10 largos años, y 3 en alguno de sus equipos de baloncesto, tocaba realizar una mudanza ya que no podía continuar los estudios en aquel centro por no disponer del siguiente escalón llamado por aquel entonces B.U.P. (Buz para algún profesor). Mi integración en ese nuevo centro, con mis nuevos compañeros no puede decirse que fuera muy rápida. A pesar de haber jugado el año anterior en el equipo de basket campeón provincial en su categoría, y de lo mucho que me gustaba ese deporte, ni siquiera me presenté a las pruebas para el equipo ese año en Salesianos a pesar de que habría entrado, no por bueno, sino porque había plazas vacantes. Sin embargo para mí era una sensación de: ¿como iba a hacerme del equipo de un Colegio al que tanto habíamos "odiado"?.  Cierto sábado por la mañana decidí pasarme por mi antiguo colegio a ver si estaban jugando algún partido de liga, entre por la puerta por la que había pasado toda la vida, como si aun estudiara allí, pero a los pocos minutos me di cuenta que en ese sitio yo ya era un extraño, los profesores tienen nueva "gente" de la que ocuparse y muchos han visto a cientos ya pasar, ya solo eres uno que pasó por allí, pero que no forma parte del presente. Supongo que así me di cuenta que estaba estudiando en otro sitio, así que olvidado de pasados lugares me dediqué a mi penosa andanza académica en Salesianos (BUP y COU) arrastrando un penoso expediente (por las notas ya que hasta donde recuerdo me portaba bien). Acabados estos 4 años, toco volver a cambiar.


  Mi ultimo año en Maristas, que look!!
 
Esta vez iba a una nueva ciudad, todo era intriga y desafíos en mi pequeña mente (Madrid era el no va más para alguien de mi edad en aquellos años). Aunque mi régimen "penitenciario" me permitiría (obligaba) volver a Guadalajara a dormir. Como ya sabéis, por alguna entrada anterior, mi aterrizaje en la capital del estado fue un poco complicado. nuevamente volví a cometer el mismo error. De vez en cuando intentaba convencer a mis amigos para ir a echar unas canastas los fines de semana a mi anterior lugar de estudios, como si eso me fuera a devolver algo de los años pasados, pero era algo inútil... por 2 motivos, convencer a mis amigos aquellos años para subir hasta un sitio que les quedaba lejos de casa era complicado y que aquello realmente era solo una vana ilusión. Allí no estaban mis antiguos compañeros y no había nada del pasado que cambiar.
Como soy muy de tropezar con la misma piedra y de forma rápida, cuando me cambié de carrera, y a pesar de que entré en Somosaguas con muy buen pié, volví varias veces a visitar a mis compañeros de mi primer año en la Complutense, pero las cosas habían cambiado mucho. El grupo se había separado por ciertas rencillas personales, y yo ya no estaba en el pulso diario de sus líos. Después de acudir a un cumpleaños al que me invitaron decidí que era mejor romper el cordón umbilical que aun me unía a ese grupo... no he vuelto saber de ellos.
Los que crean que acabados mis estudios universitarios dejé de hacer esa estupidez estarán confundidos, por desgracia años mas tarde he repetido la misma vuelta a los sitios donde no debía volver, con mis trabajos, algunos bares, incluso a algunos otros lugares. Como mucho he dejado de coger autobuses y trenes que no me corresponden.









Mi primer año en la complutense, edificios que podrían utilizarse para la serie The Walking Dead.










Donde finalmente estudié (me adoptaron), el arquitecto aun sigue libre.
  
P.D: Me estaba acordado de estas cosas y espero no plagiar a mi amigo Sergio (aun no leí su reciente entrada) cuando escuché que había muerto hace poco el loro de Bardales... que años aquellos... Gracias a los de las fotos, prometo sacar unas propias, y dejar la entrada más bonita.


lunes, 9 de enero de 2012

Anecdotas en el Valle del Manzanares.

Siento haberme retrasado unos días con la entrada, pero estaba realizando un costosísimo estudio cuya conclusión ha sido algo que ya sabía (esto podría valer de relleno, por tanto, en cualquier informativo), y es que en Guadalajara y más concretamente en algunos bares, solo te diviertes si has pasado antes unos instantes en compañía del siempre afable y socarrón dios Baco. De hecho creo que el sábado bien podría haber formado parte del tiaso.
Tenía previsto, y así lo haré, contar algunas cosas que me sucedieron en los años en que estudiaba en Madrid, más años por otra parte de los que usaría una persona normal, pero es que como todo el mundo sabe, generálmente no fui buen estudiante.

- La matrícula.

Parece que fue ayer cuando, por cosas del destino y de la tradición nacional, me decidí a matricularme en la universidad tras haber aprobado, penosamente, la Selectividad en septiembre. Creo que, entre que llegó la carta de admisión hasta el plazo límite de matriculación, había poco menos de 2 semanas de plazo y además había que pedir cita para ese periodo extraordinario de matriculación.
En mi primer viaje a Madrid, fui a pedir cita para la matriculación. En el segundo (ya había empezado el curso) cerraron antes de que se matricularan todos los que estábamos porque había mucha gente (otro viaje fino con billete sencillo en la Continental que era un lujo monetario comparado con un abono). En el tercero me pude matricular pero la matrícula quedaba en suspenso porque no había llevado (realmente no tenía ni repajolera idea) el traslado de expediente desde la Universidad de Alcalá. El cuarto día pasé primero por la Universidad de Alcalá a pedir el dichoso traslado y de allí a la "Complu" para acabar con los líos ya casi fuera de plazo, como me parecía mucho desperdiciar el tiempo con solo eso decidí explorar la zona y me enteré que mis clases las tendría en el Edificio C de letras de la Universidad Complutense de Madrid, situado en Ciudad Universitaria pero al otro lado de la Carretera de la Coruña (A-6), como el paseo fue largo, todo el mundo estaba en clase y no conocía a nadie, decidí que ya había hecho mucho por ese día y me volví a casa (realmente fue esa extraña sensación de estar absolutamente perdido en un sitio extraño). Esto servirá de pié al siguiente punto. Consejo 1: si vas a un sitio desconocido donde no sabes que tendrás que hacer, llega pronto.

- El fajín y la boina. (solo apto para conocedores de C. Universitaria)

Siempre que he comentado esta historia a mis conocidos les he dicho que en mis primeros días en la universidad llegué allí con el fajín y la boina, una expresión que puede ser algo despectiva hacia la población rural y no tan rural que usa estas prendas con orgullo, especialmente la primera, contra los rigores del invierno, pero creo que era la que mejor describiría la situación de mis primeros días. A modo de resumen diré que nada más llegar a clase..., creo que era Lengua Española o Lengua Italiana I, me senté en la parte de delante jugando con fuego porque allí ya llevaban un par de semanas de clase y yo estaba perdidísimo. Hice rápidamente amistad con un grupo que se sentaba en esa zona (según parece caí más en gracia de lo que pensaba como supe tiempo después). Durante los primeros días me pegaba unos madrugones de impresión para poder llegar a la facultad porque, según mis "luces", el camino que tenía que hacer andando era desde la estación de Metro de Ciudad Universitaria hasta un paso inferior para vehículos que daba entrada al Palacio de la Móncloa y luego por la acera que hay entre éste y la Carretera de la Coruña sentido Madrid... vamos una caminata de narices. A la vuelta cogía un autobús a Moncloa por lo que no me hacía tantas preguntas, pero finalmente uno de esos días viendo que gente que seguí el mismo camino que yo de vuelta a casa se iba por otro caminejo al salir de la facultad les pregunté y me dijeron que iban a Ciudad Universitaria... me volví y le pregunté a una amiga que como iban por ahí y me dijo que ahí había un paso subterráneo para llegar al Edificio B, para peatones y que allí cogían un autobús. Me callé para no parecer aun más "pringao" y empecé una larga tradición de no reconocer cosas que no sabía. En resumen, durante casi 2 semanas, había estado haciendo casi un Km más todos los días para llegar a la facultad ... y lo mejor de todo era el tiempo que tardaba porque lo hacía andando cuando en autobús se tardaban casi 15 minutos menos. ¡Que gañán! Consejo 2: Más vale preguntar que hacer el idiota.
.
- El mundo es un pañuelo.

Ya estaba instalado hace tiempo en el "bonito" Campus de Somosaguas en el que durante algún tiempo fue mi segunda residencia y donde les decía a mis padres que iba a estudiar. Los que me conocen saben que siempre he sido muy "sociable" en Madrid y, además, sin mediar el acohol de por medio, por lo que yo era una persona muy "conocida" en la facultad, de estos de... se que no eres nadie importante pero tu cara me suena porque estás en todas partes. Mi memoria a veces conseguía retener algunos datos y algunos rostros... de forma interesada en muchos casos. Sucedió que un día, ya muy por la tarde, volvía de no se donde usando el metro en dirección a Atocha para coger un tren de vuelta a casa, y en el mismo metro se subió un grupo formado por 2 chicos y una chica, la cual conocía de vista de la universidad, aunque no estudiaba la misma carrera que yo. Yo estaba ya pensando en el viaje de vuelta pero mi miopía y mi curiosidad me traicionaron y creo que me delataron cuando traté de confirmar visualmente si era quién yo pensaba. Hay que mencionar que tan peculiar trio, entró al vagón con lo creo que era un vaso de mini con kalimotxo (aun no había "ley antibotellón" en Madrid) y tenían signos de ir ligeramente alegres. Como había sido descubierto, la chica empezó a bromear, ya que me consideraba un completo desconocido y empezó a decirme guapo de broma pero de buen rollo cuando vio que me disponía a apearme, eso fue lo que activó algunas de mis más retorcidas neuronas. Cuando el tren frenó junto al andén, accioné el mecanismo de apertura de la puerta, me giré y dije: "bueno, ya si eso el lunes nos vemos en la facultad C." (el nombre lo omito aunque no creo que lo pueda llegar a ver o afectar y desde que acabé la carrera no he vuelto a verla pero sabéis que respeto la privacidad muchísimo). Acto seguido sus amigos empezaron a reírse y pude ver una de las caras más coloradas de toda mi vida justo antes de emprender el camino hacia el tren. Consejo 3: El universo es inmenso, pero el planeta tierra no lo es tanto.

- El servicio de inteligencia.

También en mi estancia en Somosaguas conocí a una chica a través de una conocida mía de Guadalajara de la que era amiga, de vez en cuando nos encontrábamos (como ya habéis leído era bastante fácil encontrarme en la facultad) y charlábamos. De pronto un día me para y me dice que me tiene que preguntar algo que le daba mucha vergüenza y a mí se me quedó cara de poker. La complicada cuestión era que ella no sabía mi nombre y como hablábamos mucho le daba vergüenza no saberlo, por supuesto se lo dije. Los que me conocéis ya os podéis imaginar que a pesar de que yo no sabía el suyo, fui tan ruin que no dije nada y encargué a mi servicio de inteligencia (compuesto por yo mismo y nadie más) la dura tarea de averiguarlo porque la mentira tiene las piernas muy cortas. El proceso fue el siguiente: 1º Sabía que carrera estudiaba, 2º Sabía más o menos en que curso estaba. 3º Miré su plan de estudios. 4º Fui 2 ó 3 departamentos de  sus asignaturas a ver si había listas de notas de exámenes. 5º Averigüe su nombre. 6º La siguiente vez que la hablamos lo usé como si lo supiera de toda al vida. Consejo 4: Proteged vuestros datos y obligad a otros a que los protejan.

jueves, 5 de enero de 2012

Buenos propósitos 2012

Ya acabó 2011, un número que no deja de ser un simple convencionalismo matemático,  pero que pasará con mal recuerdo a la memoría de muchas personas... sin embargo mi parte pesimista me obliga a pensar en el popular dicho: "otros vendrán que bueno te harán".
A pesar de que no espero que, en general, las fuerzas que dominan en universo hagan algo para apaciguar los ánimos en lo que K. Marx llamó la Superestructura, salvo espectaculares descubrimientos en los aceleradores de partículas, debo decir que esto no es excusa para mi compromiso individual para conmigo para con los que me rodean y para conmigo mismo (ya hablaré en otra ocasión sobre esa costumbre muy nuestra de buscar culpables fuera).
Me centro pues en mis buenos propósitos para 2012, desconociendo si hay una costumbre similar a la de mantenerlo en secreto como con los deseos de cumpleaños. Por tanto aquí me toca cumplir con aquello que mencioné en Facebook e intentaré enumerar de forma rápida.
1º Ser más ordenado: cualquiera que me conozca sabrá que mi casa es poco "visitable" de lunes a jueves y la verdad es que algunas semanas de lunes a lunes.
2º Encontrar un trabajo: los que me conozcáis y sigáis mis novedades sabréis que mi actual empleo está próximo a extinguirse y que está totalmente confirmado que no llegará a la primavera, así que me tengo que poner con ello, antes de que este acabe.
3º Recuperar o reencontrarme con mis conocimientos de inglés, alemán e italiano. Ya que hablo (y escribo) tan mal en español, debo, al menos, intentar engañar a algunos con mis otros idiomas, ya que por ejemplo mi alemán y mi italiano están casi totalmente olvidados. Además esto puede ser fundamental para el 2º punto.
4º En otro orden de cosas y según la cotización en bolsa a día de hoy y según mis puzzles mentales mi propósito tiene que ser perder unos 22 Kg de vellón, "casiná"! Mi actual pareja sentimental (mi bici) se ha ofrecido voluntaria a colaborar en la causa cuando, y cito: "pase este puto frio de mierda". Para otros años ya veremos.
5º Viajar un poquito, aun tengo pendiente el tema de visitar Berlín, y también tengo el gusanillo del volver a Londres y Amsterdam en este caso a ver a mis amigos de la zona. Esto también depende un poco de anteriores puntos.
6º Leer al completo alguna/as de las obras clásicas de la ciencia social en la que me licencié, no pondré ningún título ya que depende de como me encuentre de ánimo leeré a algún autor de la Grecia clásica, a algún teorico del liberalismo, a algún de teórico del contractualismo, o a algún teórico de hacer saltar todo por los aires. No he incluido aquí a ningún autor de ninguna de las corrientes del socialismo ya que creo que es obligatorio leer antes a las corrientes anterioremente mencionadas con detenimiento.
7º Batir mi record en Km máximos recorridos con la bici en un día, que creo que está en 32 km y poquito, creo... ya se que es bastante fácil, sobretodo para los que estáis en forma y sois más constantes en este deporte, pero uno ya está viejuno y además estamos hablando de la ciudad "sin cuestas" de Guadalajara. Haré trampas y me llevaré algún fin de semana la bici (ya sabéis, mi actual pareja) al pueblo.

 La susodicha en posición comprometida

8º Aprender a realizar nuevas y complicadas (bueno, no tan complicadas) recetas. Sobre esto no creo que haya mucho que comentar, es de cajón de madera de pino.

Bueno yo creo que ya he puesto cosas de más, lo justo para no cumplir la mitad y eso que no son difíciles. La entrada semanal la publicaré después de Reyes (los de oriente, no los de las fundaciones).

P.D: el libro que estaba leyendo de S. King, en mi opinión, Nudo genial, introducción demasiado compleja, un lío de personajes, y desenlace.... pues para la tele estupendo, para un libro.... aun así ya me gustaría escribir la mitad de bien que sus traductores.

lunes, 2 de enero de 2012

Tiempos muy viejunos

Durante esta pasada semana he disfrutado, por llamarlo de alguna forma, de unas poco merecidas vacaciones. Entre otras formas de perder el tiempo que he ido alternando estos días quería mencionar una de mis poco razonables aficiones: las series de tipo "detective privado" de corte británico. Cuando descubrí hace unos días una fantástica serie sobre el personaje estrella de Sir Arthur Conan Doyle sucumbí ante los capítulos de dicha serie televisiva. Debo reconocer que en lo que respecta a este personaje soy un poco freak, y que en mi única estancia en Londres estuve cerca de perder el vuelo de vuelta por no dejar pasar la ocasión de visitar la conocida dirección del famoso detective (que realmente no existió hasta 1930). La serie es de una gran calidad, aunque por supuesto te tiene que gustar ese tipo de personajes y ser tolerante con el hecho de la exaltación de la inteligencia de Holmes y el paupérrimo coeficiente intelectual del resto del ficticio reparto.


En esta singular serie destaca entre otras cosas la representación de esa singular y tantas veces mencionada "sociedad victoriana" sostenida gracias a la sobreexplotación de su inmenso imperio colonial (y sus gentes). De hecho podemos ver de vez en cuando correteando por las calles esos simpáticos "bribonzuelos", desheredados sin a penas que llevarse a la boca, y quien sabe si origen remoto de los "hoodies" que protagonizaron los disturbios en Londres durante el pasado año (aunque luego se descubrió que entre ellos había algunos hijos de millonarios).
Este revival de tiempos pretéritos me hizo acordarme de la polémica suscitada recientemente por las palabras de cierto heredero de apellidos y titulos nobiliarios, que escandalizó mentes y corazones e hizo rasgar vestiduras al hablar de forma bastante despectiva sobre lo que el consideraba uno de los orígenes de la situación social andaluza (http://www.elperiodico.com/es/noticias/tele/las-declaraciones-cayetano-contra-per-levantan-polvareda-twitter-1266141 ). Debo decir que critiqué con mucha timidez las palabras sobre los jornaleros por 2 motivos: siempre he creído que en España en general, y salvo muy notables excepciones, nos tocábamos bastante el bolo (y posíblemente yo a la cabeza) por lo menos hasta la llegada de la crisis y que hubo otra parte de sus palabras que me pareció más obscena, aquéllas en las que este señor que echaba de menos la Edad Media, como si la hubiera vivido en sus propias carnes, aunque eso explicaría su reblandecimiento encefálico transitorio. No es extraño que este señor perteneciendo a la familia que pertenece añore tiempos pasados, no solo por un ensalzamiento de la resolución de conflictos mediante la espada, sino porque conviene recordar algo fundamental que explica parcialmente la situación de este señor y algunos de sus semejantes.
Muchos pensarán como se explica en los libros de historia del "cole" que el Antiguo Régimen cayó con la Revolución Francesa y con la Revolución Industrial, pero como saben los que se han detenido a pensar durante 5 míseros minutos esto es absolutamente falso. La Revolución Francesa con todos sus hechos históricos y algunos periodos sangrientos, no limpió ni de lejos la faz de la tierra, ni de Francia, de nobles y terratenientes, más bien al contrario, ya que los nobles supervivientes pudieron disponer de sus tierras como una propiedad libre no ligada a su título, así que realmente salieron bastante beneficiados. Y si esto era en Francia... ¿como iba a haber cambios más significativos en otras naciones donde no hubo tal revolución político-social? Sobre el caso inglés no hay más que ver la ya mencionada al principio de esta entrada "sociedad victoriana", sobre el caso español... pues... ya sabemos lo que se dice estos días en twitter: Urdangarín y Cayetano han hecho más contra la nobleza que muchos demócratas.
En este punto quiero agitar un avispero (al final me picarán a mí) entre aquellos que se llenan la boca defendiendo ideas que dicen provenir del Liberalismo y proclaman un orden social alejado de la intervención del Estado salvo para proteger el derecho de propiedad (solo de unos pocos) frente a estas turbas de personas llamadas "indignados" (a estos ya les dedicaré unas somníferas líneas). Supongo que mientras ellos hacen esto, muchos de los que realmente murieron en los siglos XVIII y XIX, por los ideales de liberte-egalite-fraternite, deben bailar Danza Kuduro en sus lugares de descanso eterno. Y es que muchos olvidan con cierta facilidad que estos señores no son ricos porque hicieran fortuna sus padres o sus abuelos como grandes emprendedores (con alguna excepción) sino más bien porque hace unas 30 generaciones alguno de sus ancestros era más hábil matando con la espada a gentes desarmadas o engañando a pobres analfabetos, que es como por aquellas épocas se ganaban tierras.